GODOY CRUZ

Chapuzones, risas y familia: las escuelas de verano se viven juntos

El Municipio abre las puertas de sus escuelas de verano a los familiares de las personas mayores y con discapacidad . Así, se transformar una jornada habitual en una verdadera fiesta de encuentro, inclusión y disfrute intergeneracional

Risas que se escuchan desde el borde de la pileta, miradas cómplices entre abuelos y nietos, padres que se animan al agua y aplausos que acompañan cada logro. Así se viven las jornadas familiares en las escuelas de verano, espacios que van mucho más allá de la recreación. De hecho, se convierten en verdaderos ámbitos de contención, bienestar y crecimiento.
En esta oportunidad, la propuesta invita a que cada alumno, según su edad, pueda sumar a un familiar o figura de acompañamiento para compartir una experiencia lúdica, afectiva y memorable. Así, el resultado es inmediato: vínculos que se fortalecen y recuerdos que quedan.

Más que verano: inclusión que se multiplica
Semana a semana, las escuelas de verano reciben a una enorme comunidad que elige moverse, disfrutar y encontrarse. En el caso de las personas mayores, más de 900 vecinos participan activamente en siete sedes del departamento. De esta manera, se demuestra que la energía no tiene edad cuando el entorno acompaña.
Mientras tanto, las escuelas de verano para personas con discapacidad reúnen a más de 120 participantes. Allí, el agua, el juego y el acompañamiento se transforma en un espacio seguro para desarrollar autonomía, confianza y alegría.

Familias que se suman y transforman la experiencia
Durante estas jornadas especiales, la dinámica cambia y se enriquece. Así, los chicos y personas con discapacidad invitan a padres y hermanos a compartir las actividades acuáticas. Mientras que, las personas mayores hacen protagonistas a hijos y nietos. Por lo que, el agua se convierte en un punto de encuentro entre generaciones, donde todos participan en igualdad.
Asimismo, cada jornada cierra con una merienda compartida y un “tercer tiempo”. Es que, se extiende la charla, las risas y el sentido de comunidad más allá de la pileta.

Un verano que se vive en comunidad
Las actividades se desarrollan en los polis sociales y deportivos: Nº1, Nº2, Nº3 y Nº7. También, se llevan adelante en los Clubes: Vialidad, Impsa y Andes Talleres. Pero lo más importante no es el lugar, sino lo que ocurre allí: encuentros reales, emociones compartidas y un verano que deja huella.
Con estas jornadas familiares, las escuelas de verano reafirman su rol como espacios donde la inclusión se vive, la salud se fortalece y la comunidad se construye, chapuzón a chapuzón.

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