“A un año de su partida, la Comisión Especial de Pensamiento ‘Papa Francisco’ de FLACMA, que preside Juan Matteo, reafirma el legado del Sumo Pontífice como voz global en defensa de los pobres, la paz y la naturaleza, integrando sus principios humanistas en las agendas municipales de América Latina y el Caribe.”
Francisco, a un año de su muerte: la guerra es el suicidio de la humanidad

En ocasión de cumplirse un año del fallecimiento del Papa Francisco, desde la Comisión Especial de Pensamiento “Papa Francisco”, órgano interno de FLACMA (Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales, que agrupa y representa a los gobiernos locales de América Latina y el Caribe), el presidente de la Comisión, Lic. Juan Matteo, recordó la importancia de los valores llevados adelante por el Papa Francisco, quien trabajó incansablemente con gestos y acciones concretas, en defensa de los pobres, los desposeídos, los enfermos, los inmigrantes y las y los trabajadores, acercando la Iglesia Católica los más humildes.
Señaló, que el siglo XXI, mientras mantiene un sistema de gobernanza propio de épocas pasadas, presenta un escenario de debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensión económico-financiera, de características transnacionales, tiende a predominar sobre la política. En ese marco Matteo mencionó que ante la necesidad de una autoridad global, el surgimiento del Papa Francisco constituyó una voz como verdadera autoridad política mundial con una clara misión política en pos de terminar con el hambre en el mundo, como siempre expresaba, “que el hambre es criminal y la alimentación un derecho inalienable”, algo que es contrario cuando el mundo se sumerge en guerras y los derechos humanos se dejan de lado, señalando nuevamente la postura papal ante que “la guerra es una locura porque es el suicidio de la humanidad” y que, “para hacer la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”.
En este orden de ideas, Matteo indico que el propósito que persigue la Comisión es fundamental en los tiempos que corren, ya que integrar los principios sociales y humanistas del Sumo Pontífice en las agendas de gestión pública de los municipios de la región, es reforzar la lucha contra la cultura del descarte en las ciudades latinoamericanas, dado que de lo contrario será muy difícil alcanzar lo que planteaba el Papa al asegurar que hay que terminar con los paraísos fiscales y controlar a los multimillonarios que manejan la mitad de los medios de comunicación y las redes sociales que manipulan a la sociedad y eso no será posible sin un acuerdo internacional.
Finalmente, Matteo destacó los mismos lineamientos como decía Francisco en relación con el llamado a la paz y la naturaleza, para el cual se requiere un cambio profundo en nuestra forma de convivir teniendo como objetivo final reconocer “el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos y que los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres, tenemos que alzar la voz en defensa de la paz y la naturaleza». Concluyó, con la convicción que caracteriza lo impulsado desde la Comisión, destacando los valores de la democracia, la justicia social, la soberanía y los derechos humanos para los pueblos.

























