«Desde la FAM tenemos en cada territorio, una certeza: la guerra siempre derrota a la humanidad. La reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela encendió alarmas en toda la región» señalan los intendentes en el comunicado.
Los municipios argentinos por la paz regional

En un contexto geopolítico frágil, la Federación Argentina de Municipios (FAM) decidió expresar un posicionamiento firme y unificado: condenar toda acción que viole el derecho internacional y atente contra la paz y la soberanía de los pueblos.
La declaración, respaldada por intendentes y representantes de municipios de todo el país, sostiene una línea histórica que la Argentina mantiene desde hace décadas: la violencia no es un instrumento legítimo de política exterior. Nuestro país ha defendido siempre el diálogo, la cooperación y la resolución pacífica de los conflictos como pilares irrenunciables de su tradición diplomática.

Pero en este editorial es fundamental ir más allá del comunicado y comprender por qué los municipios argentinos deciden pronunciarse sobre un conflicto internacional. La respuesta es clara: porque lo global impacta en lo local. Los territorios sienten las repercusiones de las crisis regionales en la economía, en los flujos migratorios, en la seguridad y en las tensiones sociales. Los gobiernos locales son la primera línea de respuesta ante cualquier inestabilidad que afecte la vida cotidiana de sus comunidades.
Por eso la FAM advierte que este tipo de intervenciones militares no solo vulneran la soberanía de un país, sino que también quiebran principios fundamentales del orden internacional. Cuando los acuerdos multilaterales se rompen, cuando las reglas se alteran por la fuerza, quienes pagan las consecuencias son siempre los pueblos. De allí la gravedad del precedente.

El posicionamiento de la FAM propone algo esencial en tiempos de incertidumbre: volver a los marcos que garantizan la convivencia entre naciones. El organismo solicita que la comunidad internacional, y en particular Naciones Unidas, asuma un rol activo condenando estos hechos, en defensa del principio de no intervención y del respeto entre Estados. Frente a la escalada de violencia, reafirmar el multilateralismo no es un formalismo diplomático: es la única vía para sostener la estabilidad regional y evitar que la espiral de tensión se profundice.
No se trata solamente de Venezuela. No se trata únicamente de Estados Unidos. Se trata del modelo de relaciones internacionales que queremos para nuestra región. Uno donde el diálogo prevalezca sobre la fuerza, donde las diferencias se tramiten en espacios legítimos, donde la paz sea un compromiso compartido y no una palabra vacía.
En este sentido, la declaración municipal se ve fortalecida por la voz del Papa Francisco, quien recordó una vez más que “la guerra es siempre una derrota de la humanidad”. Esta perspectiva no solo aporta un enfoque ético y humanista, sino que subraya el punto central: ningún conflicto armado mejora la vida de un pueblo; siempre la destruye.



















